60 aniversario

EXPOSICIÓN DE JOSÉ MANUEL BALLESTER

Con motivo del 60 aniversario de la fundación de Ferrovial, CaixaForum Madrid acogió una exposición fotográfica que recorre algunos de los proyectos más significativos de la historia de nuestra compañía. La muestra fue elaborada por el reconocido fotógrafo José Manuel Ballester, que recorrió más de 30.000 kilómetros y 35 destinos para documentar diferentes infraestructuras y obras de Ferrovial.

Más vídeos sobre la exposición:

Libros conmemorativos

Ferrovial: Un viaje sin fronteras

El periodista Fernando González Urbaneja hace un recorrido por la historia de nuestra compañía, considerando la evolución de la sociedad y la economía española a lo largo de los 60 años de historia de Ferrovial. A lo largo del libro, Urbaneja rescata interesantes anécdotas y sugerentes pasajes que permiten al lector conocer la intrahistoria de 60 años de gestión empresarial.

Ferrovial: Un viaje sin fronteras

Ferrovial en la mirada de José Manuel Ballester

Libro de cuidada edición que incluye una colección única de fotografías de José Manuel Ballester. La selección da cuenta de una labor de décadas por parte de Ferrovial en construcción, operación de infraestructuras y conservación de ciudades. La obra revela la belleza de los complejos procesos de ingeniería, tecnología y gestión detrás de cada proyecto, además de desvelar su capacidad para aportar armonía al entorno y valor a la sociedad. El libro viene acompañado de textos firmados por el arquitecto Richard Rogers, el escritor Antonio Muñoz Molina o el Presidente de la compañía, Rafael del Pino.

Ferrovial en la mirada de José Manuel Ballester

Manual contra el despilfarro

El “Manual contra el despilfarro” es un libro escrito hace ya 50 años por encargo del fundador de Ferrovial, Rafael del Pino y Moreno. Está considerado uno de los primeros manuales modernos de gestión empresarial que se publicó en España. El fin del “Manual” fue dotar a los empleados de Ferrovial de una guía común para la gestión diaria de sus actividades. Mejorar los procesos, optimizar los recursos y promover una cultura empresarial de calidad y excelencia eran algunos de los objetivos de la obra.

Manual contra el despilfarro

Rafael del Pino y Moreno: recordando a nuestro fundador

Rafael del Pino y Moreno Fundador Ferrovial

Rafael del Pino y Moreno ha sido uno de los empresarios españoles más relevantes del siglo XX. Doctor ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, puso en marcha en otoño de 1952 su propio proyecto, que este año celebra su 60 aniversario, tras sus primeros pasos en el sector de la construcción. Para ello, realizó con antelación un viaje por Europa en el que observó cómo se construían las líneas ferroviarias en otros países. En Alemania compró la maquinaria necesaria para exportar el modelo a España. Con las nuevas herramientas y “siempre muchas ganas de trabajar y salir adelante”, Rafael del Pino fundó Ferrovial.

Dedicada en sus orígenes a la renovación de vía y a la explotación de talleres de cajeo de traviesas, la compañía demostró en seguida su vocación internacional con una primera experiencia internacional en América Latina en 1954. En los 60, Ferrovial empezó a construir carreteras, presas hidroeléctricas y plantas de tratamiento de agua. Con el desarrollo de la autopista Bilbao-Behovia, que supuso la entrada de la empresa en el negocio de las concesiones de infraestructuras de transporte.

Rafael del Pino y Moreno lideró la internacionalización de Ferrovial y su diversificación de la compañía hacia el mercado concesional, la promoción inmobiliaria, los servicios urbanos y el mantenimiento de infraestructuras.

Con el paso del tiempo, Ferrovial se ha asentado en el mercado mundial como el referente de innovación y gestión sostenible – que en 1952 imaginó Rafael del Pino -, con presencia en más de 15 países, una plantilla cercana a los 70.000 empleados y una facturación en 2011 de 7.446 millones de euros. Rafael del Pino insistía a menudo en que su éxito radicó en saber rodearse de colaboradores capaces e ilusionados con los proyectos de crecimiento del Grupo, con principios como “el servicio a la sociedad, el amor a las cosas bien hechas, el espíritu del esfuerzo, la austeridad en el gasto, la reinversión del beneficio, la adaptación constante a una sociedad en evolución” y “la vista puesta siempre en el futuro“.

En el año 2000, Rafael del Pino y Moreno dejó la presidencia de Grupo Ferrovial, si bien mantendría hasta su fallecimiento en 2008 el cargo de Presidente de Honor.

Durante su larga carrera, Rafael del Pino presidió además varias empresas, como Europistas, la Empresa Nacional del Gas (Enagás) o Philips Ibérica. Socio Fundador del Círculo de Empresarios (1977) y presidente de la patronal Seopan, fue miembro de la Comisión Permanente Ejecutiva del Banco Central Hispano Americano, presidente de la Junta Directiva del Instituto de la Empresa Familiar y Consejero de la Asociación para el Progreso de la Dirección, entre otros cargos.

Rafael del Pino se convirtió por méritos propios en una referencia del sector, al que hizo partícipe de sus ideales y su talante emprendedor y entusiasta. Recibió algunas de las más altas distinciones públicas, como la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, la Medalla de Oro de la Real Academia de la Historia, la Placa de Oro de la Real Academia Española y el doctorado ‘honoris causa’ por la Universidad de Castilla-La Mancha. Del sector privado también obtuvo numerosos reconocimientos, como el Premio “Mejor Empresario de la Construcción y Promoción Inmobiliaria”, “Mejor Trayectoria Empresarial” o la Medalla de Oro de la Asociación Española de la Carretera. En 2006 recibió el XIX Premio Juan Lladó, que el Instituto de Empresa y la Fundación Ortega y Gasset conceden al esfuerzo en el mecenazgo cultural y la investigación.

Su inquietud y espíritu emprendedor le llevó en 1999 a crear la Fundación Rafael del Pino, a fin de “contribuir a la mejora de los conocimientos de los dirigentes de la España del futuro, al impulso de la iniciativa individual y al fomento de los principios de libre mercado y libertad de empresa”.

“Las cosas hay que hacerlas con amor” solía repetir a sus colaboradores, “con la cabeza fría pero con el corazón muy caliente“.