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Túneles

Los túneles son un tipo de infraestructura subterránea que busca conectar dos puntos externos atravesando superficies planas, accidentes montañosos e incluso mares.

Los primeros, como el de Eupalino, datan del siglo VI a.C. y cuenta con 1.036 metros de longitud. Sin embargo, el arte de horadar la tierra buscando el mejor camino ha ido evolucionando gracias a la investigación.

Construcción de túneles

Las técnicas más empleadas a la hora de tunelar suelen ser: el método belga o método clásico de Madrid, forma tradicional en la que se excava una galería de avance seguido del encofrado de arriba a abajo; el nuevo método austríaco o método de excavación secuencial, por el que se aprovecha la resistencia del terreno para soportar la estructura;  o el uso de tuneladoras.

proceso excavación de túneles

Tuneladoras

A medida que los nuevos materiales y formas seguras de operar permiten la apertura de túneles más amplios, las tuneladoras son cada vez más frecuentes. Es lo que ha ocurrido con el proyecto londinense de Tideway y las tuneladoras Millicent y Ursula; o la ampliación de la Línea Elizabeth con Ada, Phillis, Victoria y Elisabeth. Ferrovial ha jugado un rol importante en ambos proyectos.

Antes de construir un túnel

Antes de abrir un túnel es importante realizar una investigación geotécnica previa. Esta determinará la viabilidad del proyecto, así como la consistencia y humedad del terreno en sus diferentes puntos. Algunos túneles han de lidiar con las filtraciones continuas por el tipo de terreno, como es el caso del metro de Nueva York y los túneles de la M-30 en Madrid.

Sin embargo, incluso con la necesidad de añadir bombas de achique, este tipo de infraestructura aporta a la ciudadanía más movilidad. El proyecto Silvertown, en Londres, cruzará el Támesis ahorrando a los londinenses un millón de horas al año, y multiplicando por seis el transporte público en este área del río. Un ejemplo claro de cómo un túnel evita emisiones de CO2.

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